Gorro con orejeras y mucha prisa.

Porque forma parte de un regalo prometido antes del invierno y que todavía no he entregado (como otros. Tiempo al tiempoooo)

En la siguiente entrada, destriparé el conjunto con su nueva dueña dentro (espero). ((Que mal suena esto…))

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Kokoteraino (Hasta el gorrooo!)

(((Lo confieso. Me he enganchado con un juego absurdo que me quita un montón de tiempo… Etonopuedeser. A ver si me formalizo.)))

Pero también he tejido un par de gorros con algodón.

El primero es prueba de que ni puedo usar un sólo punto, ni una sola herramienta. También va a ser la excusa para saltar al Ganchillo Tunecino. Porque después de mucho buscar encontré un… Ganchillo Tunecino de doble cabeza! (Yuju!) Todavía no tengo muy claro para qué conchos sirve. De momento lo he utilizado para tejer en espiral.

El segundo gorro (posa mi niño, a regañadientes, mientras desayuna ) es homenaje a unos arbolitos que están en flor ahora mismo y que intentaré fotografiar antes de que  avance el calor. El algodón tiene un degradado de color muy chulo, pero me pasó al revés que con la txapela. Se me acabó antes el “perímetro craneal” que el ovillo y no llegué al malva más oscuro (cachiiiiisenlamarrrrr!)

Para quien piense que no soy valiente. Además de hacer posar a Teleiñako con mi gorro tierno-tierno, también le sometí a la dura prueba anti-espinilla. Amenaza con denunciarme por maltrato...

…y el padre también!