Hilox

Ítaca, Poema de Constantino P. Cavafis, 1863-1933

Cuando empieces tu ida hacia Ítaca,
desea que el camino sea largo,
lleno de peripecias, lleno de conocimientos.
A los Lestrígones y a los Cíclopes,
al encolerizado Poseidón no temas,
tales cosas en tu camino nunca las encontrarás,
si tu mirada permanece alta, si una escogida
emoción a tu alma y a tu cuerpo les guía.

A los Lestrígones y a los Cíclopes,
al fiero Poseidón no los encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si tu alma no los coloca delante de ti.

Desea que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas estivales
en que con cuánta satisfacción, con qué alegría
entrarás en puertos por primera vez vistos.

Haz un alto en los mercados fenicios,
y adquiere hermosas cosas,
nácares y corales, ámbares y ébanos,
y sensuales perfumes de todas clases,
los más abundantes y sensuales perfumes que puedas.

Visita muchas ciudades egipcias,
aprende y aprende de los instruidos.
Siempre en tu mente ten a Itaca.

La llegada a allí es tu destino.

Pero no precipites el viaje en absoluto.

Es mejor que muchos años dure.

Y que, ya anciano, arribes a la isla,
rico con cuanto obtuviste en el camino,
sin esperar que riquezas te dé Itaca.

Itaca te dio el hermoso viaje.

Sin ella no hubieras emprendido el camino.

No puede darte nada más.

Aunque la encuentres pobre, Ítaca no te engañó.

Tan sabio como te has hecho, con tanta experiencia,
ahora ya habrás comprendido qué significan las Itacas.

Traducción de Julia María Plou.



Foto de Febrero

Esta foto tiene unas semanas. Dentro, una pareja comía pizza con la vela roja apagada. (Momentazo voyeur)

Cosas de mi cuñada.

Hace doce años y cinco meses mi cuñada me dió este banderín para que lo guardara debajo del colchón de la cuna mi hijo Iñaki. De la cuna pasó a la cama y al fin ha podido ir a dormir a otra residencia. Hace ya unos días, éste Jesusín duerme debajo de Arale, el miembro más joven y más guapa de la familia)

Bienvenida AraleAlguien de la familia hizo un viaje a Roma hace treinta y cuatro años y le regaló este banderín a la suegra de mi cuñada. Ella (la suegra) lo puso debajo de la cuna de Idoia (su hija y futura madre de Arale). Luego paso al colchón de Aitor, luego al de Iokin (mis sobrinos) y de ahí al de mi hijo. Seguro que más tarde o más tamprano este okupa se moverá a otras  otras cunas. Arale con banderín de JesusínSeguirá amarilleando. :)

Ulises me ha contado parte de su odisea.

Esta es la canción de las sirenas. No me extraña que tardara en volver.

Podéis acabar de conocer la aventura viendo (y escuchando) la peli de los hermanos Coen  “O Brother Where Art Thou “

[Grados de la poesía lírica]

(Ensayo de Fernando Pessoa)

[texto dactilografiado, tal vez 1930]

El primer grado de la poesía lírica es aquel en que el poeta, de temperamento intenso y emotivo, expresa espontánea o reflexivamente ese temperamento y esas emociones. Es el tipo más vulgar del poeta lírico; es también el de menos mérito, como tipo. La intensidad de la emoción procede, en general, de la unidad del temperamento; y así este tipo de poeta lírico es en general monocorde, y sus poemas giran en torno de determinado número, en general pequeño, de emociones. Por eso, en este género de poetas, es vulgar decir, porque con razón se señala, que uno es “un poeta del amor”, “un poeta de la saudade”, un tercero “un poeta de la tristeza”.

El segundo grado de la poesía lírica es aquel en que el poeta, por ser más intelectual o imaginativo, o puede incluso que sólo por más culto, no tiene ya la simplicidad de emociones, o la limitación de ellas, que distingue al poeta del primer grado. Este será también típicamente un poeta lírico, en el sentido vulgar del término, pero ya no será un poeta monocorde. Sus poemas abarcarán asuntos diversos, unificándolos no obstante el temperamento y el estilo. Siendo variado en los tipos de emoción, no lo será en la manera de sentir. Así un Swinburne, tan monocorde en el temperamento y en el estilo, puede con todo escribir con igual relieve un poema de amor, una elegía mórbida, un poema revolucionario.

El tercer grado de la poesía lírica es aquel en que el poeta, aun más intelectual, comienza a despersonalizarse, a sentir, no ya porque siente, sino porque piensa que siente; a sentir estados de alma que realmente no tiene, simplemente porque los comprende. Estamos en la antecámara de la poesía dramática, en su esencia íntima. El temperamento del poeta, sea cual fuere, está disuelto por la inteligencia. Su obra será unificada sólo por el estilo, último reducto de su unidad espiritual, de su coexistencia consigo mismo. Así es Tennyson, escribiendo por igual “Ulysses” y “The Lady Shalott”, así, y más, es Browning, escribiendo lo que llamó “poemas dramáticos”, que no son dialogados, sino monólogos revelando almas diversas, con las que el poeta no tiene identidad, no la pretende tener y muchas veces no la quiere tener.

El cuarto grado de la poesía lírica es aquel, mucho más raro, en que el poeta, más intelectual todavía, pero igualmente imaginativo, entra en plena despersonalización. No sólo siente, sino que vive, los estados de alma que no tiene directamente. En gran número de casos, caerá en la poesía dramática, propiamente dicha, como lo hizo Shakespeare, poeta sustancialmente lírico elevado a dramático por el asombroso grado de despersonalización que alcanzó. En uno o en otro caso continuará siendo, aunque dramáticamente, poeta lírico. Es ese el caso de Browning, etc.(ut supra). Ni el estilo define ya la unidad del hombre: sólo lo que en el estilo hay de intelectual la denota. Así es en Shakespeare, en quien el relieve inesperado de la frase, la sutileza y la complejidad del decir, son la única cosa que aproxima el hablar de Hamlet al del Rey Lear, o el de Falstaff al de Lady Macbeth. Y así es Browning a través de los “Men and Women” y de los “Dramatic Poems”.

Supongamos, sin embargo, que el poeta, evitando siempre la poesía dramática, externamente tal, avanza todavía un paso en la escala de despersonalización. Ciertos estados de alma, pensados y no sentidos, sentidos imaginativamente y por eso vividos, tenderán a definir para él una persona ficticia que los sintiese sinceramente (…)

Desde  la página de La Fundación Juan Marh se pueden consultar más de dos mil conferencias impartidas desde 1975.

Desde este vínculo-> http://www.march.es podéis acceder a los audios para escuchar las charlas  o descargarlas en formato MP3. Lo digo por si tenéis cansada la vista y no podéis leer. O para escuchar mientras tejéis.

:)

¿Qué tienes debajo del sombrero? [Ficha Técnica]

Esto es un fragmento del documental “¿Qué tienes debajo del sombrero?”.  Trata sobre Judith Scott , una  artísta textil con síndrome de Down y sordomuda. Este documental ,como todo, llegó como por casualidad.

Más enlaces sobre este trabajo:

4 comentarios to “Hilox”

  1. puntuz.puntu Says:

    El año pasado salió en el suplemento del Pais….lo tengo por ahí guardado….es impresionante….es un derroche de expresividad…….total.

  2. puntuz.puntu Says:

    A mi me llegó mucho la historia….ella es gemela de otra.
    El tema es tremendamente sobrecogedor.
    Yo tengo dos gemelitas.
    “La mujer araña”…..es maravilloso lo que ella hace.

  3. Tia Bones Says:

    No sabía nada sobre esta artista, gracias por este post, me ha llegado mucho!
    Saludos desde Buenos Aires, Argentina.

  4. Ale Says:

    …..estoy babeando….cosita pequeñita,,¿ le viste los deditos de los pies??? ;D, mis felicitaciones a la familia…


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