Vale! Os enseñaré definitivamente, qué es lo que lleva Ulises sobre la cabeza (“Cita retorcida sobre el magnífico documental ¿Qué tienes debajo del sombrero? [Ficha Técnica] sobre arte y Síndrome de Down entre otras cosas…. Recomendabilísimo.)
Bueno… ¡Al lío!
Con una madeja que me vino de regalo (¡Gracias, hilandera!) después de comprar a la muy magnífica tienda Etsy de [Mercè], [Llanadovella], decidí doblar el grosor de la lana en la rueca, porque era tan fiiiinaaaa, … una maravilla y con unos jaspeados preciosos. Porque está hilada y teñida a mano por el espíritu balear y ¡Se le ha metido el Mediterraneo dentro!(Oh!)
Total que le llevé varios días a Ulises con el gorro en proceso de paseo y con las agujas en la cabeza, porque es…¡tan fabuloso trabajar sin prisas!
Hasta… ¡Nos nevó en pleno desierto!, mientras yo daba vueltas… y vueltas… y vueltas… y vueltas al gorro de Ulises!

Otro día mi amiga (“la zorra”) Inés se lo puso un ratiiiito… (Vaya bufanda roja y rechula que lleva ¿eh?)
…Y finalmente lo he rematado (con cuidadín) con ganchillo porque la primera vuelta me había quedado muy abierta. Le dí tres o cuatro vueltas más (Vueltas,vueltas,vueltas…) con punto bajo para que se viera bien el degradado de los cambios de matiz de los azules tuareg.
Receta:
En este caso monté el diámetro del gorro sobre cinco agujas y luego he ido menguando los puntos entre la distáncia entre los ochos y, después, el grosor de los “susodichos ochos” (suena bien :”susodichoso” :))... hasta quedarme con once puntillos que cerré con una vuelta de hilillo.
Pero… ¿Sabéis un secreto? Para tejer un gorro, creo que sólo hace falta tiempo y una cabeza, por lo menos. Este ha sido realmente un slooooooow gorro. Y lo he disfrutado como una loca. Os paso la receta. Que no os pueda el agobio navideño, majas. :)


































