La primera parada de nuesta Penelopeida está en el Norte. Empezaremos por Suecia, que siempre nos ha apetecido mucho visitar.
¡Qué mejor modo de hacerlo que con la lana de
Åsa! . Hace ya un tiempo le compré los dos ovillos de La Tormenta Perfecta. Los he guardado hasta estas navidades porque me daba miedo estropear una lana tan bonita.
Quiero que sepais que tiene curiosas propiedades mágicas ésta fibra. Hace ya un par de años que perdí el sentido del olfato (Sí. Una de mis rarezas), pero cada vez que tenía estos huevos de la nystpinne en la mano, he recordado perfectamente la sensación de los campos de lavanda y los bosques llenos de líquenes. Pura sugestión, porque os aseguro que soy completamente insensible a los olores.
En fin. No me enrollo (más). He elegido como pieza un cuellito. Prenda que no conocí hasta empezar a leer blogs.
Las agujas las compré en Irlanda hace la friolera de trece años. Como podéis ver en muy poca labor se pueden mezclar muchos recuerdos. El punto elegido no podía ser otro que el punto raro que explica Pilar desde su
isla. Como advertencia, se teje al
modo escandinavo que ella misma explica
al derecho y
al revés. (Aprovecho para felicitar a su suegra por tener una nuera tan maja). El punto es precioso. Para qué voy a disimular lo contenta que estoy. Además, lo más importante, he disfrutado como una enana dejando deslizar los rizos del
navajo ply entre los dedos.
En los bordes del cuellito decidí probar la técnica de Nålebinding. Técnica vikinga muy muy interesante. Peeeeero contaré mi experiencia con esta labor de aguja la próxima vez porque me estoy alargando y no quiero aburrir y veo que el sol asoma por el horizonte (¡ Y mira que son largas estas noches del norte! ¡Y qué luces! ¡Oh!)

Esta es la prueba irrefutable de que nos encontramos viajando por los Paises Nórdicos. (Porque… ¿no cabrá la más mínima duda de que La Penelopeida se trata de un viaje real?)

Os presento a mi marido Uluises (Luis (Koldo en euskera)) que está muy contento de haber dejado atrás a la pesada de la Medusa. El gorro le quedó fenómeno. (Aupa yo. Como nadie me comenta…)