El otro día nos regalaron uvas negras de Burgos y verdes de La Rioja. Parece que esta añada será cojonu… ¡magnífica! para el vino, pero que las bodegas pagarán mucho menos a los agricultores y comprarán menos cantidad. :#
Os contaré como hacemos la mermelada en casa. Esta receta me la dió una amiga que estuvo viviendo en Rusia. (Vale cualquier clase de fruta, no sólo uva)
Se mezcla la fruta con la mitad de peso en azucar (A gustos. Solemos poner menos cantidad de azucar pero se conserva menos tiempo. Para uva, una cuarta parte será suficiente porque es muy dulce por sí misma.)
Dejaremos reposar la fruta una noche.
Después de unas horas veremos que la fruta habrá soltado un montón de pectina haciendo innecesario añadir ni una gota de agua.
Ahora podemos poner a hervir la cazuela a fuego vivo sólo un par de minutos. (El color se conserva y no queda sabor fuerte a melaza). Apagamos y dejamos reposar hasta el día siguiente.
Podemos repetir la operación tres o cuatro días más. Si se trata de frutas blandas que dan mucha agua (como fresas o moras) las familias rusas retiran con un cazo parte del líquido para utilizarlo rebajado en agua fría e hidratar así a los маленькие монстры.
Sólo falta pasarlo por el chino para librarse de pieles y pipas (que utilizaré para intentar teñir algo de fibra)… y si sale mucha cantidad, embotarlo.
Como la uva es todo zumo, más que mermelada tenemos sirope, pero con un poco de [ yogur casero ] podremos acabar con todo el stock de uvas, para que el año que viene los agricultores puedan comprar turrón y mazapanes. (próximamente la receta en este blog.)
Es divertido probar con otras frutas menos típicas para mermeladas (recomiendo nectarinas) e incluso mezclar sabores (fresa-melocotón…). ¡Ya me contaréis!








